die schöpfung
enero 8, 2011 § Deja un comentario
René Jacobs dice entre risas que es inevitable sentirse como Dios cuando uno dirige La Creación de Haydn. Es posible. Basta, sin embargo, escuchar el estallido del coro hacia el final de la segunda pista para, si bien no sentirse como Dios, al menos asistir al momento en que surgió el mundo de la tiniebla.
(valga un vídeo como muestra, en particular desde 1.35′ hasta 3.05’….)