¿y si el espíritu planease por el jardín?

enero 16, 2011 § Deja un comentario

Las cosas son, sin duda, pero solo son en verdad, es decir, por entero, si se nos ofrecen como milagro. Un milagro es, por defecto, algo extaordinario. Pero lo extraordinario no es propiamente un fenómeno paranormal, sino algo imposible y algo imposible es que haya, precisamente, mundo, algo-otro-ahí. La existencia misma del mundo —que el mundo sea— es algo que no admite una explicación, pues aun cuando diéramos con la cosa primera, aún tendría sentido preguntarse por qué eso en vez de nada. Por eso mismo solo quien ve con la visión de largo alcance —solo quien no ve nada más allá de las cosas que ve, es decir, solo quien ve la nada por detrás de lo visible—, puede ver cualquier cosa como un acontecimiento extraordinario. Como si solo desde los ojos del asombro —como si solo bajo la amenaza de la nada— las cosas pudieran darse por entero.

(En este sentido, no debería extrañarnos que Epicuro fuera venerado en la Antigüedad como un genuino maestro espiritual. Como es sabido, para Epicuro, la nada —la posibilidad misma de la muerte— es el horizonte del auténtico presente. No hay más felicidad que la que consiste en abrazar el milagro del ahora. Qué diferencia, sin embargo, con Platón. Y es que para quien nada tangible acaba de ser en verdad —para quien la única realidad se encuentra siempre más allá— no puede haber presente que valga. Por eso el nihilismo siempre estuvo más cerca de la ascesis platónica que de la ataraxia del jardinero.)

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo ¿y si el espíritu planease por el jardín? en la modificación.

Meta