bautismo
enero 22, 2011 § Deja un comentario
He sobrevivido del mismo modo que ellos murieron. Entre mi supervivencia y su muerte no hay ninguna diferencia, porque permanezco vivo en un mundo que está marcado para siempre, indeleblemente, por su muerte. Procedo de Srebrenica. En realidad, procedo de otra parte, pero elegí ser de Srebrenica. Es el único lugar del que me atrevo a ser […] Por eso creo que el lugar de nacimiento, en comparación con el de la muerte, carece de importancia. El primero no dice nada de nosotros, es un mero dato geográfico; el lugar donde se muere, en cambio, lo dice todo sobre las convicciones, creencias y elecciones que hemos hecho y mantenido hasta el final, hasta el momento en que nos alcanza la muerte. […] En la muerte, más exactamente en el instante en que dejamos de existir, no hay diferencias: la cámara de gas, la ejecución en masa o el infame brillo del filo de la navaja en la oscuridad, el doloroso jadeo o gorgoteo y la cuchillada final. […] Diez mil personas, diez mil ataúdes, diez mi lápidas, ¡diez mil! […] violamos sus muertes en las columnas de periódico, sin preguntarnos por sus vidas. No sabemos nada de esas personas, que no fueron ni más ni menos maravillosas que otras, ni más buenas ni más malas. Fueron maravillosas en la medida en que fueron humanas.
Emir Suljagic