las vacas sagradas también lloran: a propósito de una idea-Espín.

enero 26, 2011 § Deja un comentario

Si todo es digno de asombro —si cualquier cosa se encuentra ahí frente a ti como arrancada de la nada—, entonces todo se revela como algo intocable, es decir, sagrado. El puro ahí de todo cuanto adviene a la presencia es, por defecto, inalcanzable: una vez lo tienes, deja de ser en verdad. Todo cuanto se encuentra a mano se convierte, así, en algo más o menos útil y, por consiguiente, en algo a tu medida. Al darse en relación con tu interés, pierde su carácter absoluto, su sacralidad. En este sentido, toda vaca es una vaca sagrada. No deberíamos comérnosla. Sin embargo, tarde o temprano tendremos que incarle el diente a alguna que otra vaca. Tendremos también que pisar la hierba, negarle un agua escasa al sub-normal… Una vez más, el Mundo —el Hombre, así con mayúsculas, al fin y al cabo, la exigencia de una adaptación— nos obliga a ir contra la visión de Dios. Y, por eso mismo, quizá no sea casual que en bíblico el cuerpo que representa el carácter sagrado de todo cuanto existe sea en cualquier caso el desecho, la ganga, el musselman.

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