la otra cara de la luna

febrero 4, 2011 § Deja un comentario

Si todo es, al fin y al cabo, una y la misma cosa —por exigencias del guión racional—, entonces la diversidad es aparente. La pluralidad bien entendida no sería más que la expresión de lo mismo. No hay, así, diferencia que valga donde el mundo solo es viable como tal bajo el requerimiento de la razón. Pero si todo es lo mismo, nada es… pues todo cuanto es tiene lugar contra el fondo mismo de la indiferencia. Es posible que Kierkegaard estuviera en lo cierto cuando veía en el nihilismo el lado oscuro de la Ilustración. Tan solo existe la conciencia, y ésta solo puede afirmarse, aunque sea problemáticamente, como negación de lo general. O por decirlo de otro modo: en tanto que no hay conciencia que no sea una mala conciencia, tan solo existimos en verdad como culpables, esto es, como cuerpos que siempre tendrán algo que ocultar. Quizá por eso mismo Dios y Mundo nunca hicieron buenas migas.

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