égalité
febrero 16, 2011 Comentarios desactivados en égalité
Aquello que nos debemos unos a otros —el compromiso ético— no puede basarse en ningún hecho, ni siquiera en el hecho de la igualdad. Así, por ejemplo, no podemos decir que debemos respetarnos porque, en definitiva, somos iguales. Basta con negar este hecho, basta con cuestionar debidamente esta igualdad para dejar de sentir el poder del mandato moral. Al fin y al cabo, ningún hecho posee autoridad. Ningún hecho puede moralmente obligarnos. Por tanto, el carácter imperativo del no matarás en modo alguno procede del reconocimiento del hecho de que seamos iguales, sino que más bien ocurre al revés: porque se nos impuso con autoridad el no matarás, cualquier vida humana, sea cual sea su mérito, se nos revela como igual. Aquí la cuestión es, sin embargo, de dónde procede esa autoridad.