impotencia del reduccionismo

febrero 16, 2011 Comentarios desactivados en impotencia del reduccionismo

Desde una cierta distancia, un hombre es un bicho que no puede aceptar que lo es. Este rechazo de sí —este no poder soportar la integridad del propio cuerpo— es, en definitiva, aquello que nos define… si es que se trata de una definición. Por eso la palabra ‘ser’ no puede menos que aplicarse paradójicamente al caso del hombre: el hombre no se encuentra —no es— allí donde está. Heidegger decía que el hombre propiamente no es, sino que ex-siste. Un hombre siempre quisiera hallarse en otra parte, fuera de su actualidad. Y quiza sea ésta la razón por la que lo humano del hombre no coincide con un determinado modo de ser. En este sentido, porque el hombre es su estar en falta —porque la mancha nos pertenece como lo más íntimo—, el hombre no es más que su posibilidad. Ningún porvenir —nada de lo que pueda prometer un ídolo— logra realizarnos. ¿Debería, pues, extrañarnos que el nihilismo —la convicción de que la nada prevalece— haya construido su hogar en las entrañas del idealista? ¿Debería sorprendernos que acaso no haya más reconciliación que la de quienes quisieron vivir como perros sin vergüenza?

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo impotencia del reduccionismo en la modificación.

Meta