postconcilium
marzo 5, 2011 Comentarios desactivados en postconcilium
Quienes se hallan sometidos al poder de la imagen —¿y quién, al menos inicialmente, no lo está?— ven tan solo una de las dos caras de la moneda, por lo común, la más iluminada. Como cuando estamos enamorados. Por eso quien se encuentra sometido a Dios —y no simplemente quien dice creer en su existencia— no sabe qué decir acerca de Dios. Para el creyente no hay visión que valga de Dios. Un creyente sufre, como quien dice, tanto la bendición como el abandono de Dios. Así, no nos enteramos de qué va la película mientras nos quedamos con uno de los lados. O, por decirlo con otras palabras, nadie en su sano juicio puede estar enamorado de Dios.
PS: en esta misma línea, podríamos decir también que el cristianismo progre se equivoca cuando defiende la imagen de un dios-amiguete frente al dios oscuro y terrible del cristianismo preconciliar. Un Dios que es capaz de resucitar a los muertos en tanto que brilla por su ausencia no puede ser ni solo bueno ni solo malo. De este modo, mientras estemos ligados a una determinada visión de Dios, difícilmente saldremos del embrollo de las lides intraeclesiales.