los querubines pueden esperar
marzo 7, 2011 Comentarios desactivados en los querubines pueden esperar
La desgracia del ángel viene de no tener que debatirse para acceder a la gloria: ahí nació, en ella se pavonea, le es consustancial. ¿Qué más puede desear? Incluso carece de recursos para inventarse deseos. Si producir y existir se confunden, no hay condición más irreal ni más desoladora que la del ángel.
EM Cioran