montitoni
marzo 27, 2011 Comentarios desactivados en montitoni
Toni Montilla me pasa el siguiente poema de Verdaguer.
Veyeume aquí, Senyor, á vostres plantes,
despullat de tot bé, malalt y pobre,
de mon no-res perdut dintre l’abisme.
Cuch de la terra vil, per una estona
he vingut en la cendra á arrocegarme.
Fou mon breçol un grá de polcinera,
y un altre grá será lo meu sepulcre.
Voldría ser quelcom per oferirvos,
però Vos me voleu petit é inútil,
de gloria despullat y de prestigi.
Feu de mi lo que us placia, fulla seca
de les que’l vent se’n porta, ó gota d’aygua
de les que’l sol sobre l’herbey axuga,
ó, si ho voleu, baboya del escarni.
Jo so un no-res, més mon no-res es vostre;
vostre es, Senyor, y us ama y vos estima.
Feu de mi lo que us placia; no’n só digne
d’anar á vostres peus; com arbre estèril
de soca á arrel trayeume de la terra;
morfoneume, atuiume, anihilaume.
Se trata, es obvio, de una sensibilidad excesiva para cualquiera con dos dedos de frente. ¿Cómo puede uno reconocerse en la desgracia? ¿Cómo ha sido posible que la humillación—la desgracia— se hayan convertido en algo digno de alabanza? ¿Qué Dios puede considerar el hecho de haber sido reducido a polvo y ceniza como un mérito? Esta es, como sabemos, la pregunta de Nietzsche. Y, sin embargo, la cuestión es si esto es verdad o no: si el no-ser nos pertenece como algo en verdad último o si se trata de algo que ya no nos incumbe. Si decimos lo primero, somos judíos. Si lo segundo, griegos.