campo santo
abril 24, 2011 Comentarios desactivados en campo santo
Una tradición sigue viva mientras lo sigan estando sus muertos. Donde los muertos dejan de estar presentes, ya no puede haber tradición que valga. En vez de instituciones, tendremos fábricas. Así, por ejemplo, en el campus de Bard College, una institución entre la clase media alta de New York, está enterrada Hannah Arendt. Es difícil que la vida de esta mujer extraordinaria siguiera dejando su huella entre los alumnos actuales del Bard College, si hubiera sido enterrada vete tú a saber dónde y no donde se dejó la piel… que es lo que de hecho ocurre en nuestras universidades. ¿Debería extrañarnos, pues, que, debido a la fácil política del rey muerto, rey puesto, nuestros jóvenes más inquietos no tengan ningún testigo que recoger ni, por tanto, entregar? Pero, sin un testigo entre las manos, ¿cómo podrán salir del engranaje? Puede que sirvan eficazmente a una causa, pero ignorarán el porqué. Nunca será su causa. Una tradición significa, al fin y al cabo, que quienes quedan aún en pie, han de cargar con el peso del muerto… y, como sabemos, la muerte es, hoy en día, un asunto de mal gusto. Hay reyes que, sin embargo, no deben morir… si queremos seguir con vida.
PS: quizá sea por esto mismo que los catequistas modernis, más centrados en los temas que en sus santos muertos, hayan convertido la iniciación a la fe en algo parecido a un cursillo de autoayuda. Aunque, tampoco debería sorprendernos en exceso. De hecho, es lo que pasa cuando uno se dedica, sobre todo, al cultivo de los buenos sentimientos: que engendra seres muy sensibles, pero impotentes.