un cuento gótico
abril 27, 2011 Comentarios desactivados en un cuento gótico
Como decía creo que Lacan, no nos relacionamos con el otro sino con lo que el otro representa, a saber, con su fantasma. Así, el Padre es el fantasma del hijo —y el Hijo el del padre—. La Mujer es el del hombre y el Hombre el de la mujer. Esto no significa que no podamos encontrarnos en verdad con el Otro de ese otro que tenemos ahí delante. Pero eso solo ocurre cuando muere su fantasma, cuando su imagen espectral se quiebra el mil pedazos. Cuando fracasa, precisamente, la representación. Ahora bien, lo que surge de esa ruina no es algo con lo que podamos tratar, sino precisamente el carácter inalcanzable —intratable— de la genuina alteridad. No es casual que el encuentro con Dios sea tan feroz. Nadie se encuentra con otro Dios que no sea el que murió en la Cruz. Dios, ciertamente, no parece que se ande con ostias.