un asunto corporal

mayo 8, 2011 Comentarios desactivados en un asunto corporal

Es a través de la fantasía como el cuerpo y no solo nuestra mente puede entrar en contacto con eso tan extraño que es la realidad. Así, quien cree habitar un mundo repleto de presencias invisibles permanece abierto al mundo en mayor grado que quien da por sentado que no hay más cera que la que arde. Porque las cosas no son lo que parecen —sino, en la mayoría de los casos, índices de otra cosa— el mundo se muestra, precisamente, como tal mundo, es decir, como algo que no acaba de darse por entero según la estrecha medida de nuestra sensibilidad. Quizá por eso haya más verdad en la vieja superstición que en la controlada asepsia del laboratorio. Como si el carácter otro de lo real se expresara más certeramente en un mundo que deja abierta la puerta a los fantasmas que en otro en donde tan solo cabe contar. Aun así, no deja de ser cierto que los primeros en desencantar el mundo no fueron los científicos, sino esos judíos que comprendieron que más radical que la del fantasma era la alteridad de un Dios que no parecía estar por la labor. Y quizá el único modo que los cuerpos posean el relieve del fantasma donde ya no podemos recurrir a una desprestigiada imaginación, sea el de verlos como aquéllos que fueron arrojados al mundo desde la nada misma de Dios.

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