la buena gente

mayo 21, 2011 Comentarios desactivados en la buena gente

Por si aún quedaba alguna duda, imaginémonos por un momento ser aquellos padres que no tienen con qué alimentar a sus hijos. Difícilmente entenderíamos cómo pueden los cristianos pasar de ellos para reunirse por ahí y hablar de las cosas de Dios o preparar los cantos de su misa tan auténtica. Difícilmente podríamos admitir que solo hagan eso, mientras a nuestros hijos se les hincha el vientre. ¿Quién de nosotros, pues, se atreverá a decir que no pasa de largo? Si Incluso quienes están por la labor no pueden evitar sentirse, en el fondo, unos mierdas ante tanta miseria… Pues eso: que no parece que ante Dios podamos estar demasiado orgullosos de ser quienes somos. Puede que la autosatisfacción creyente esté más alejada de Dios que el repudio del ateo.

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