la Contra
mayo 25, 2011 Comentarios desactivados en la Contra
En la Contra del pasado 23 leemos: «la vida como milagro es un modo romántico de subrayar su complejidad.» Se trata, como es obvio, de una visión muy actual. Como si la mirada que nos lleva más allá del dato fuera algo que solo tiene que ver con nosotros. Y, ciertamente, el error sería creer que el milagro tiene que ver con un más allá que podemos perfectamente comprender como una continuación, aunque superlativa, de nuestro más acá. Pero que la vida sea un acontecimiento producido por un demiurgo, en vez de ser el efecto de la evolución de la materia, no tendría nada de extraordinario. Tendríamos una causa en vez de otra. Lo extraordinario es que haya vida en vez de nada, por parafrasear la sentencia de Leibniz. Esto es: lo extraordinario no tiene que ver con lo inexplicable —pues, por defecto, cualquier cosa admite una explicación—, sino con la inviable posibilidad de la nada. O por decirlo esotéricamente: se nos dió la vida porque Dios es imposible.