opera aperta
junio 3, 2011 Comentarios desactivados en opera aperta
Una gran obra no lo dice todo. No debe decirlo. Solo así puede implicar al lector o espectador. Si las grandes obras nos leen —o nos ven— es porque nos obligan a formar parte de ellas. Una obra demasiado explícita —una obra pornográfica— nos mantiene en la grada y, por eso mismo, en falso. Nada se nos dice de la vida, donde se nos cuenta todo de la vida. Si la Bíblia resulta tan verdadera con respecto a Dios es porque, bien visto, no dice directamente nada de Dios. Decir, por ejemplo, que en la cruz murió no solo un hombre de Dios, sino quien venía en su nombre, esto es, quien ocupaba su lugar, supone decir algo último de Dios hablando solo del hombre que se queda sin Dios.