eco
junio 7, 2011 Comentarios desactivados en eco
Entre el santo —ese obseso de Dios— y el bufón, se encuentra la gente, los hombres y la mujeres de existencia vulgar, vacas cuya mayor preocupación es la de ser alguien ante los demás. Probablemente, morirán como Narciso: ahogados entre sus propios reflejos, incapaces de comprender que solo hay vida más allá de su ombligo.
