el corte
junio 9, 2011 Comentarios desactivados en el corte
Uno difícilmente comprende de qué va el asunto, si da por sentado que el yo es el mismo en cada uno de nosotros, con independencia de lo que podamos preferir o incluso creer. Pero lo cierto es que el yo de quien se encuentra sometido a lo que, en cierto sentido, le supera por entero, no es el mismo que el yo de quien cree que todo se encuentra a su alcance, el yo del consumidor. El yo de quien existe separado de sí mismo —el yo que vuelve sobre sí— no puede ser el mismo que el yo que a duras penas se encuentra por encima de su inclinación más elemental. Ahora bien, decir que no se trata del mismo yo equivale a decir que son dos cosas distintas como puedan serlo un mono y una mujer. Con todo, siempre cabe —y esto es lo asombroso— pasar del un yo al otro. Aunque, probablemente, eso no ocurra sin trauma.