los detalles importan

junio 18, 2011 Comentarios desactivados en los detalles importan

Un creyente no dice siento que Dios me llama, sino veo que Dios me llama. Y es que lo primero es demasiado afeminado —demasiado sentimentaloide— como para que pueda atribuirse a Dios. Como si la relación del hombre con Dios no se decidiera en la exterioridad. Como si Dios no se hubiera identificado ya con aquellos que, por ejemplo, viven de los vertederos de nuestras urbes. Un cristianismo que acentúa en exceso la interioridad está ciertamente condenado a hacer de los creyentes unos masturbadores del espíritu.

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