pura lógica
junio 20, 2011 Comentarios desactivados en pura lógica
A la hora de leer la Biblia hay que tener muy presente que no todas sus imágenes se encuentran al mismo nivel. Si es cierto que los antiguos pensaban lógicamente con la imaginación, entonces deberíamos poder diferenciar entre las imágenes axiomáticas y las teoremàticas, como quien dice, tal y como lo hacemos en una deducción lógico matemática. Esto es: hay imágenes que responden al núcleo duro de la experiencia creyente y otras que se desprenden lógicamente de la aceptación de las primeras, pero que, por eso mismo, no traducen en sí mismas ninguna experiencia de Dios. Por ejemplo, la imagen de un Dios que juzgará a vivos y muertos en el final de los tiempos pertenece, sin duda, a las primeras. Es sabido que para el judaísmo la experiencia de Dios no es la de una divinidad que se hace presente a la manera de un ente sobrenatural, sino la de un Dios que sostiene al hombre en medio del desierto sometiéndolo al imposible mandato de la fraternidad. Si Dios es, por tano, aquél al que le debemos la vida —si Dios es en verdad aquél que decidió contraerse para que el hombre pudiera vivir—, entonces la muerte injusta no puede tener la última palabra. Se trata de una imposibilidad que va con el sentido de la vida que poseen algunos de los que han salido con vida del infierno. La Historia queda pendiente de Juicio, pues, para aquellos que viven la vida como sagrada. O lo que viene a ser lo mismo: la Historia no puede ser eterna. Ahora bien, si esto es así, entonces la pregunta acerca de qué pasará con los que murieron antes de tiempo se impone de inmediato. Ergo, si Dios es el Señor de la Historia, entonces los muertos tienen que resucitar en los días del Juicio Final. Por eso cuando los apóstoles declaran que Jesús ha sido resucitado no están diciendo otra cosa que la siguiente: el Juicio Final comenzó ya con esa Cruz. Es un síntoma de que estamos lejos de comprender, cuando hacemos de la resurreción de los muertos una posibilidad en la que creer directamente.