el canon del canon
junio 25, 2011 Comentarios desactivados en el canon del canon
Hay que tener en cuenta que en la Biblia encontramos de todo. Así, siempre hallaremos algún texto bíblico que nos permita justificar casi cualquier cosa que podamos afirmar sobre Dios. Por tanto, la cuestión acerca del canon del canon, esto es, la cuestión de qué fragmentos son centrales en el libro de los libros, no es una cuestión de la que podamos prescindir fácilmente. Más aún: allí donde esta cuestión no pueda resolverse, probablemente toparemos con una cuestión que, para la sensibilidad bíblica, debe permanecer abierta. Por ejemplo, la pregunta acerca de en qué sentido YWHW es el Señor de la Historia se plantea en la Biblia desde dos ópticas diametralmente opuestas: la propia de los profetas y la de los apocalípticos. Para los primeros cabe una intervención de Dios en la historia. O lo que viene a ser lo mismo: si Dios parece haber abandonado a su pueblo es porque éste no ha hecho lo debido. Por tanto, si Dios ha de estar de nuevo del lado de Israel, Israel tiene que pagar la cuota de protección. O por decirlo de otro modo: si el mundo se encuentra alejado de Dios es porque los hombres no cumplimos con su mandato. Esta visión, como es sabido, encuentra su gran contrapunto en el libro de Job, el cual sería algo así como el gozne que nos permite virar del profetismo a la apocalíptica. Y es que para los apocalípticos, la irrupción de Dios solo puede coincidir con el final del mundo. Porque el mundo se encuentra lastrado por la negación de Dios, el mundo, para la apocalíptica, no puede hallar su remedio dentro de la historia. Así pues, quien busca en la Biblía soluciones es muy posible que solo encuentre perplejidades. Al fin y al cabo, la relación con un Dios oculto, no puede ser más que problemática.
PS: algunos dirán que la cuestión del canon del canon ni siquiera puede plantearse. Son aquellos que consideran que en un texto sagrado —esto es, intocable— hasta las comas significan. Ahora bien, hay aquí algo más que un aparente fundamentalismo. Quienes aceptan esto —y, por tanto, quienes admiten el carácter inconciliable de muchos fragmentos bíblicos—, entienden que la relación con Dios solo puede sostenerse sobre la pregunta por Dios, esto es, sobre el cuestionamiento mismo de Dios. Como si solo Dios pudiera, en definitiva, resolver la difícil relación del hombre con Dios.