virginidad

junio 27, 2011 Comentarios desactivados en virginidad

Dice Suetonio en El divino Augusto: Acia [la madre de Augusto] acudió a media noche a una ceremonia solemne en honor de Apolo e hizo depositar su litera dentro del templo, quedándose luego dormida mientras las demás matronas regresaban a casa; de súbito se deslizó hasta ella una serpiente que se retiró poco después; al despertar, se purificó como si hubiese yacido con su marido, y al punto apareció en su cuerpo una mancha con figura de serpiente que no pudo borrar jamás y que la obligó a renunciar para siempre a los baños públicos; nueve meses más tarde nació Augusto y por este motivo se le consideró hijo de Apolo.

Tenemos aquí un ejemplo, entre tantos otros, de concepción virginal. Así pues, considerar la virginidad de Maria como un acontecimiento único en la historia, acontecimiento que probaría la divinidad de Jesús de Nazareth es, sencillamente, deshonesto. En la Antigüedad la concepción virginal era, sin duda, infrecuente, pero en modo alguno imposible. Lo imposible —y Celso da buena muestra de ello en sus diatribas contra los cristianos— es que un dios pudiera concebir un vástago en el vientre de una sucia campesina que, además y para más inri, era probablemente soltera. Ese fue el escándalo —eso fue lo inaceptable para la sensibilidad pagana—: que la divinidad pudiera identificarse con aquellos que estaban más cerca de las bestias que de lo divino; que el único brillo de Dios —su presencia, su gloria— tuviera lugar en el cuerpo de un Crucificado.

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