YWHW es decir YWHW
julio 5, 2011 Comentarios desactivados en YWHW es decir YWHW
Pocos comprenden el antiguo respeto judío por el nombre de Dios, un respeto colindante con el temor. Pocos comprenden que lo que está en juego es, precisamente, la recta relación del hombre con Dios, una relación que en modo alguno puede ser religiosa. La crítica veterotestamentaria a la idolatría debe comprenderse como la crítica a la religión, si entendemos por religión ese comercio con la divinidad de turno, comercio cuya última pretensión es la de garantizar nuestra inserción en el mundo, nuestra feliz adaptación. Quien da por sentado que, con respecto a Dios, lo de menos es el nombre —que Dios, en tanto que realidad suprema, puede admitir diferentes nombres— acabará por confundir a Dios con los astros: al fin y al cabo, si se trata de un poder que decide sobre nuestras vidas, tanto da que sea un dios que la conjunción astral o el reiki. El supuesto de la crítica a la idolatría es que el hombre no puede armonizarse con el cosmos. Que la única paz, aunque siempre provisional, es la que alcanzan quienes responden inhumanamente a la llamada del hijoputa del pobre como si fuera la llamada misma de Dios en un mundo que no puede admitir tales vínculos. Así, pues decir que de Dios solo poseemos un nombre que no podemos pronunciar sin tomarlo en vano, supone afirmar que no hay algo así como un hecho que se corresponda con ese nombre. En tanto que no remite a nada que podamos nombrar de otro modo —en tanto que el nombre de Dios no es ni siquiera una idea de Dios—, el nombre de Dios no es intercambiable. No hay, pues, diccionarios que nos permitan traducir la experiencia bíblica de Dios a otras experiencias de la divinidad. No hay diferentes idiomas para la experiencia genuina de Dios tal y como sí tenemos a nuestra disposición diferentes lenguas para designar las cosas que se encuentra ahí, frente a nosotros. De hecho, la prohibición de pronunciar el nombre de Dios —la prohibición de hacer de Dios un tema— es la única ortodoxia para una sensibilidad bíblica. La correcta relación con Dios no pasa, así, por dirigirse sacrificialmente a la divinidad esperando obtener su favor, sino por la correcta relación con el desgraciado, una relación que solo puede darse verdaderamente como delirio. O lo que viene a ser lo mismo, no hay método que valga para Dios. Y esto es lo que cuesta tanto de tragar: que no hay verdadera re-ligación con Dios que no nos saque de nuestras casillas.