Kaaba
julio 13, 2011 Comentarios desactivados en Kaaba
El argumento es de Plotino: Dios carece de conciencia, pues de tenerla Dios sería algo otro para sí mismo y, por consiguiente, lo que no es Dios formaría parte de la divinidad. Ergo —y esto ya no es Plotino—, Dios es una piedra. Quienes se lamentan ante el muro de Jerusalén no escuchan otra respuesta de Dios que aquella que devuelve la roca. Y aun así, podríamos dialécticamente ir más lejos: porque Dios es una piedra, Dios se da como esa llamada a la que uno debe necesariamente responder. O, por decirlo de otro modo, en tanto que Dios es impenetrable, su voz acaba coincidiendo con la de quienes fueron penetrados por detrás contra su voluntad.