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julio 20, 2011 Comentarios desactivados en re
Aparentemente, uno es lo que representa. De ahí la importancia del espejo. Sin embargo, un espejo siempre te dirá lo que escucha la reina madre en Blancanieves: la más bella es siempre otra. Esta es tu verdad: estás lejos de lo que deberías ser. Un espejo nunca miente. No eres tú, sino otro quien representa aquello que quisieras ser. Ese otro es, de hecho, tu fantasma. Ahora bien, quien se busca a sí mismo muere con su fantasma (Blancanieves, de nuevo). En términos piscoanáliticos, se trata de la herida de Narciso. Otra cosa es que tu vida responda a una llamada. Pero para eso uno ha de tener otro tipo de herida, aquella que hace inviable, precisamente, cualquier identidad.