todo es agua
julio 27, 2011 Comentarios desactivados en todo es agua
Algunos están convencidos que la sed de Dios responde al hecho de que, en el fondo, somos una chispa de Dios. O por decirlo de otro modo: la sed revelaría que nos falta ese agua de la que estamos hechos. Ahora bien, y siguiendo el hilo de la metáfora, si nos falta el agua es porque la orinamos. Lo que nos falta sería, pues, aquello que tenemos que excretar para seguir en pie. Esto sigue siendo así en el plano grupal. Las tensiones sociales son debidas a esas exclusiones que tiene que producirse para que pueda haber cultura, para que el hombre pueda encarar su ideal y, por extensión, enfrentarse a su posibilidad. Si es cierto que la sociedad es un cuerpo, alguien tiene que cargar con el muerto. Traducción: no hay sociedad que no mantenga a cierta distancia a quienes representan lo que no podemos admitir de nosotros mismos, la suciedad, la lepra, el excremento. En cualquier caso, la conclusión es inmediata. Dios estaría hecho, al fin y al cabo, con los materiales de nuestros orines. Y de ahí el cristianismo, el cual, no sin razón, ya identificó de buen comienzo a Dios con esa boñiga que, en definitiva, tanto encontramos a faltar. Será cierto que si nos falta integridad es porque no podemos admitir como propia la bosta que excretamos.