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agosto 5, 2011 Comentarios desactivados en modas
Hoy en día quien sostiene que las diferentes religiones hablan de lo mismo —que sus diferencias tienen que ver con los diferentes aspectos de una misma trascendencia— cuenta con el viento a su favor. Esto es, no tienen por qué esforzarse demasiado a la hora de demostrarlo. Sin embargo, quizá deberíamos ver estas cosas desde otros puntos de vista, por ejemplo, el de aquellos niños que fueron abandonados por sus madres en las cunetas de Somalia. Una religión que no responda a la cuestión acerca de qué redención pueden ellos esperar no merece más interés que el que pueda tener un buen libro de autoayuda. No me parece que el Dios que se identifica con estos niños hasta el punto de desaparecer de las alturas coincida con esa nada en la que pretende transformarse el monje zen. Una cosa es sentirse rehén de esos niños y otra muy distinta es creer que sufren un karma que tienen que purgar. Una cosa es Dios y otra la divinidad.