el otro Manolo

agosto 6, 2011 Comentarios desactivados en el otro Manolo

Ayer conocí a Manolo, tomando unas cañas en el «sant Pol», el único bar de este pueblo en el que los dueños no parecer ser unos estúpidos. Diría que anda cerca de los sesenta, bajito, melena canosa y desaliñada, con el aspecto de un músico de la vieja escuela del rock, curtido por cientos de fiestas mayores. En este bar se juntan los derrotados del lugar, gente que malvive con pensiones de cuatrocientos euros y algún que otro trapicheo. Fuma como un carretero. Lleva colgando del cuello un cruz de madera. Le pregunto por qué. Es cura. Me dice que ya no sabe a ciencia cierta en qué cree. Va con la bolsa del colmado. Me dice que no es para él, sino para Rebeca, una mujer que bordea la deficiencia y vive sola. Le llena la despensa de vez en cuando. No me parece que él vaya muy sobrado. Puede que se enrollen, pero lo cierto es que da igual. Me dice también que eso es todo lo que hay. Fumamos otro cigarrilo, mientras suena por los altavoces algo de jazz. Hablamos de cómo se hace el mejor marmitako. A la hora de pagar no encuentra las monedas. Le digo que esta vez invito yo. Vemos pasar a quien fue alcalde de Terrasa. Va a tirar la basura. Quizá sea cierto que no haya más que el abrazo de los náufragos. Y un poco de jazz.

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo el otro Manolo en la modificación.

Meta