evolution
agosto 10, 2011 Comentarios desactivados en evolution
Si hay evolución —que la hay—, entonces es muy posible que el sapo jedi de star wars esté más cerca de nosotros que el primer hombre. Y es que, en principio, solo reconoceremos como a un igual a aquel con quien podamos establecer una conversación. Un igual es un interlocutor válido, alguien a quien podemos interpelar del mismo modo que él puede interpelarnos. Ahora bien, si esto es cierto, ¿cómo fue posible que lo absolutamente Otro —algo a todas luces excesivo— se convirtiera en alguien que podía dirigirnos la palabra? Más aún: ¿cómo alguien, en un momento dado, pudo dirigirse a Dios exigiéndole una respuesta? ¿En qué instante y por qué motivos, Dios pasó a ser un semejante? ¿En qué sentido un Dios de esta guisa podía seguir siendo divino? ¿Tendrá razón Plotino al insistir que aquellos que se dirigen al dios como si fuera uno de los nuestros no actúan en consecuencia? Pues aquello que se encuentra siempre más allá, esto es, la alteridad radical del Ser no puede en modo alguno admitir el vaivén de la charla. Un Dios prójimo —pero aún: un Dios que decide morir por nosotros— ¿no es acaso algo inaceptable para la razón?