vistas al mar
agosto 11, 2011 Comentarios desactivados en vistas al mar
La Cosa o, como también suele decirse, aquello enteramente Otro es tan fascinante como terrible. Por eso mismo, ante el acontecimiento de la Cosa, uno no sabe a ciencia cierta qué hacer. Y porque la Cosa es paralizante, el hombre se ve obligado, casi de buen comienzo, a separar lo fascinante de lo terrible. La cultura nace, así, del gesto de Teseo. En un extremo, tendremos el rostro. En el otro, los tentáculos. Las vírgenes en el templo. Los orcos en el bosque. El mundo se convierte en algo transitable. O por decirlo de otro modo: si hay mundo es porque perdimos de vista lo Real. Y es que cuando nos quedamos con uno de sus lados perdemos en alteridad lo que ganamos en mito. Como si solo pudiéramos soportar la realidad transformándola en una película para todos los públicos. Pero el océano sigue ahí, tan efervescente como abisal.