parricidio
agosto 26, 2011 Comentarios desactivados en parricidio
En la vida de fe, todo testimonio se sostiene sobre la base de una confesión: en verdad, no creo, no puedo creer. Nadie es capaz de creer por sí mismo en un Dios imposible, aquel que se revela como el silencio que encubre la Creación. Tan alejados estamos de la verdad. No obstante, sin esta confesión, difícilmente podríamos ir más allá de los supuestos. Y es que solo después de haber dejado las cosas en su sitio, podemos comenzar a decir ciertas otras cosas con un mínimo de credibilidad. La confesión creyente funciona, en realidad, como el asesinato del Padre. Un Padre es un fantasma, la figura de la gran integridad, aquél que puede pronunciar la última palabra. Y nadie respira —nadie puede vivir— bajo el amparo de un Padre. De hecho, nuestro padre tampoco fue capaz de creer.