coloquios
agosto 28, 2011 Comentarios desactivados en coloquios
Debo contarle esta historia, si no le importa. Estábamos en Bombay hablando a una enorme multitud y al día siguiente un hombre vino a vernos. Era un anciano, cabello blanco, barba blanca, y me contó la siguiente historia: Él había sido un juez importante en la India, un abogado, con una alta posición social, familia, hijos, respeto y todo eso. Y una mañana se dijo a sí mismo: “He juzgado a otros, criminales, estafadores, ladrones, desfalcadores, hombres de negocios y políticos, pero no sé qué es la verdad”. Y entonces se retiró, se alejó de su familia y se internó en el bosque para meditar. Esa es una de las antiguas tradiciones de la India, sumamente estimada hasta nuestros días: que cuando un hombre renuncia al mundo, por dondequiera que vaya en la India, debe ser vestido, alimentado, respetado. No se trata de una sociedad organizada de monjes. Un hombre así está solo. De modo que se retiró a un bosque y, según me dijo, estuvo meditando por veinticinco años. Ahora, después de haberlo escuchado a uno en la tarde anterior, dijo: “He venido a decirle cuán profundamente me he hipnotizado a mí mismo y cómo me he engañado en esta hipnosis”. Para un hombre que estuvo meditando durante veinticinco años, reconocer que estuvo engañándose a sí mismo… ¿comprende usted la naturaleza de un ser humano que admite eso?
J. Krishnamurti