entomología
septiembre 12, 2011 Comentarios desactivados en entomología
Supongamos que hemos logrado interiorizar el gran diagnóstico de nuestros tiempos, a saber, que no somos más que bolas de billar. Así, ante el cadáver de su hija, un padre se dice a sí mismo que su tristeza no es más que una reacción emocional. Los amantes saben que su pasión es sólo eso, una pasión. Los asesinos ya no sienten ninguna culpa, pues observan su crimen desde la óptica de una eternidad que todo lo iguala. Las madres teresa se sienten presas de una compasión compulsiva… Supongamos, pues, que nos hemos convertido en espectadores de nosotros mismos. Nuestra vida ya no sería, propiamente, nuestra, sino la de un insecto. Nuestra concienca, la del entomólogo. Con todo, en ese mundo, aún cabría la posibilidad de que, por ejemplo, algún padre, ante su hija agonizante, se preguntara por el porqué de una vida que le está siendo arrancada como si no hubiera existido; o algunos amantes, si eso, su pasión, es todo. Esos hombres y mujeres serían los pecios de una humanidad perdida. Si no somos bolas de billar es, precisamente, porque podemos extrañarnos de ser solo bolas de billar. Únicamente para quien sufre de esta extrañeza el todo se muestra como un no-todo. Y no porque hayan cosas que aún están por ver, sino porque no hay extrañeza que no esté acompañada del sentimiento de que debe haber otro mundo fuera del mundo, lo que se dice, un mundo imposible. El más allá está hecho, sin duda, con los materiales de nuestra extrañeza y no con las imágenes de una vida inmaculada.