ER

septiembre 24, 2011 Comentarios desactivados en ER

A veces pienso que el hinduismo tiene razón con esto del karma, pues hay muchas vidas, si no todas, que parecen sometidas a una especie de destino. Más aún: nuestro modo de ser —nuestro carácter— parece girar en torno a un agujero negro como si lo que nos sostiene fuese algo que se encuentra por encima —o por debajo— de nuestras cabezas, algo que, al fin y al cabo, nunca podremos reconocer como propio. Aunque tampoco hay que ir tan lejos. Nuestro psiconanálisis lleva ya un buen siglo diciendo que permanecemos atados a lo que tuvimos que olvidar. Platón, por su lado, cuenta en la república que nuestras almas antes de encarnarse eligieron la vida que, de hecho, estamos viviendo. Como si la suerte ya estuviera echada antes de que nos pusiéramos a jugar. Las explicaciones pueden ser variopintas, pero lo que resulta indiscutible es que nuestro carácter constituye nuestro límite. Así, unas terminarán colgándose del hombre que las desprecia mientras que otros serán incapaces de llevar a buen puerto lo que comienzan. Unos no pueden abrazar a su madre mientras que otros no salen de su falda. Solo es necesario un poco de tiempo para que tanto unos como otros se den cuenta de que esto siempre será así. Como si solo pudiéramos librarnos de nosotros mismos en los tiempos de Dios, aquellos en los que, despojados de toda expectativa, no tenemos más remedio que responder. Seamos quienes seamos, estemos donde estemos. Pero ¿quién podrá preferir esos tiempos de libertad?

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo ER en la modificación.

Meta