Gloucester

septiembre 24, 2011 Comentarios desactivados en Gloucester

Es muy sencillo: la madurez comienza cuando caes en la cuenta de que el mundo no coincide con lo que debe ser y que ninguno de nosotros puede reparar esta falla. Todo comienza entonces. No es cuestión de que tengamos que hacer las cosas bien. Hagamos lo que hagamos, los hijos abandonarán a sus padres, la infidelidad anidará en el corazón de los hombres, alguien tendrá que ser una lacra para que podamos soportarnos, necesitaremos, también, un enemigo. Como mucho y si las cosas nos van bien podremos creer que las cosas están bien tal y como están. Pero lo cierto es que nadie en su sano juicio pondrá en duda de que nuestra bondad pende de un hilo. Y, así, difícilmente nos enfrentaremos al mal, mientras sigamos creyendo que el mal es algo que podríamos cercenar de una vez por todas, si en verdad nos pusiéramos manos a la obra. No es casual que quienes ingénuamente creen en esta posibilidad ya no quieran saber nada del Dios que hiere a sus elegidos.

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