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septiembre 26, 2011 Comentarios desactivados en mores

Un médico acaba viendo a los hombres como si fueran cuerpos más o menos deteriorados. Un broker los ve como lobos. Un enterrador como aquellos que están de paso. Una puta como salidos. Un hábito, una costumbre, conlleva, pues, una visión de las cosas. Incluso podríamos decir que la mayoría de quienes ven a los hombres como criaturas de Dios es porque se han acostumbrado a las cosas de Dios. Y puede que la relación del hombre con Dios se decida dentro de los márgenes de un oficio. Pero la relación de Dios con el hombre —acaso la única que nos permita pronunciar el nombre de Dios sin que sea en vano— no se decide del lado del hombre, sino del lado de Dios. Esto significa que la fe en un Dios que ha descendido hasta ocupar el lugar de un maldito de Dios no puede depender de que uno se haya acostumbrado a las cosas de Dios. Más bien ocurre lo contrario. De hecho, quienes se han acostumbrado a las cosas de Dios difícilmente caen en la cuenta de que Dios no suele eligir a quienes le prefieren.

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