sostiene Juanito
septiembre 30, 2011 Comentarios desactivados en sostiene Juanito
¿Qué resulta repugnante de quienes dicen servir con fervor a la causa creyente? Su facilidad para explicarnos todo lo que aparentemente justifica su entrega. Ningún resquicio, ninguna debilidad, ningún silencio que confiera una cierta credibilidad a sus palabras. Como si, al final, en su cuadro mental todo encajase y solo fuera cuestión de ponerse manos a la obra. Suelen emplear expresiones del tipo la fe que hem fa vibrar o bien la fe que m’ompla el cor… Se trata del password que les identifica como miembros del club. Un altre món es possible, dicen también con entusiasmo adolescente, olvidando que en verdad otro mundo solo es posible como otro mundo. No sé, pero en cualquier caso quienes están en el tajo —quienes han vuelto con vida del infierno— no suelen decir estas cosas… Acaso digan algo parecido, pero sus palabras están envueltas por el silencio de Dios. Hay que cavar pozos de agua para que quienes no tienen fuerza ni para levantarse puedan saciar su sed. Pero un creyente no puede evitar la convicción de que los hombres tarde o temprano acabaremos por llenar esos pozos con nuestra propia mierda. Como si solo un Dios pudiera remediar este mundo. Un creyente no puede creer en la humanidad. Mejor dicho: si los hombres aún merecemos alguna confianza es sólo porque Dios murió, como quien dice, por los hombres. Si lo único que nos mueve es un ideal —o un somni como ahora se proclama con cierto desparpajo—, entonces aquello que podemos esperar sensatamente es una enorme decepción. Tan sólo sueña quien aún no se ha despertado. La esperanza creyente está hecha de silencios elocuentes más que de grandes discursos. Seguimos sin saber a ciencia cierta el cómo de ese final de los tiempos. Y es que ese Dios que debía haber descendido gloriosamente para redimirnos ex machina prefirió salvarnos del mundo colgando de un madero. Extraña salvación, sin duda.