chusma

octubre 2, 2011 Comentarios desactivados en chusma

Tomando una café en una terraza. A mi lado se sientan unos que salen de un after. Ya nos podemos imaginar. Van sucios y hasta el cuello de coca o variantes. Chusma. No puedo concebir que su vida, tan a ras del suelo, se encuentre a la misma altura que la de, por ejemplo, un W.H Auden, cuyas visiones de la existencia aún nos conmueven. Una cosa es escribir, pongamos por caso, ahora tienes permiso para yacer, o bien, pero las palabras no pueden verificarse a sí mismas, y otra decir pásame la birra, chocho. No es cierto que, de hecho, seamos iguales. Cualquiera con dos dedos de frente puede ver las siete diferencias entre ambos dibujos. Ellos, los que pertenecen a la chusma, apenas saben hablar. Se trata de un dato. Resulta, pues, algo difícil de admitir que unos cuantos chalados, hace poco más de dos mil años, se atrevieran a decir que ante Dios todos no somos más que esa chusma. Y, sin duda, si ellos, los de la chusma, nos repugnan es porque de algún modo sabemos que, en lo más profundo de nosotros mismos, sigue habitando lo que tuvimos que enterrar para lograr una vida elevada. Será verdad que el cristianismo muere de éxito, pues una vez damos por sentado esto de la igualdad, ya no podemos comprender su alcance, su radical e intragable novedad. De hecho, fue necesario que Dios colgase de un madero para que pudiéramos, cuanto menos, vislumbrarla. Lo dicho: un escándalo.

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