el Bulli como iniciación a la cristología
octubre 2, 2011 Comentarios desactivados en el Bulli como iniciación a la cristología
Un Dios es algo fuera de toda medida. Es en este sentido que Salvador Sostres dice que Ferran Adrià es Dios. Es obvio que Ferran Adrià no es, de hecho, divino. Y, sin embargo, lo que hizo en el Bulli, según Sostres y tantos otros, nos permite entender que se le pueda atribuir por analogía el exceso propio de un Dios. Esto es, como si fuera Dios. Pero por eso mismo, Dios, el cocinero ideal, seguiría aún en su más allá. Supongamos, sin embargo, que los Sostres en cuestión insistieran en la calificación. Supongamos que dijeran que no se trata de ningún como si, sino del hecho de que Ferrán Adriá es efectivamente Dios. Pues bien, esto sólo podríamos comprenderlo de dos modos. O bien, Ferrán Adriá es un extraterrestre que se ha puesto el traje de humano. O bien que de Dios sólo tenemos al chef de el Bulli. Que no hay más Dios que ése. Lo primero es díficil de tragar, pero posible. Ahora bien, en ese caso, Ferran Adrià no tendría mérito. Nada humano se hubiera cocido en los fogones de el Bulli. Lo segundo, a saber, que un hombre encarne de una vez por todas un arte que ni siquiera pudimos anticipar, es, sin embargo, literalmente increíble para quienes siguen creyendo en un cocinero ideal por encima de los hombres. Pues eso.