tienes la piel amarilla
octubre 3, 2011 Comentarios desactivados en tienes la piel amarilla
Un síntoma de que Dios apenas cuenta para muchos creyentes de hoy es que Dios ha de dejado de ser, para esos mismos creyentes, un asunto polémico. Ni de lejos hoy en día se discute acerca del modo de ser de Dios tal y como se hacía en la Antigüedad. Esto es, con feroz pasión. Si uno puede discutir sobre la naturaleza de Dios es porque la realidad de Dios no se discute, de la misma manera que si los poetas se enfrentan acerca de lo que pueda ser la verdadera poesía —que si Wallace Stevens es o no un genuino poeta; que si no hay más poesía que la poesía de la experiencia…— es porque aún creen en la posibilidad del acontecimiento poético. En vez de cuadriláteros, lo que tenemos son capillitas. Cada corpúsculo de creyentes —cada una de las diferentes sensibilidades— sobrevive en su rincón con sus ritos y creencias. Tampoco es casual que la justificación de tanta mediocridad sea el respeto a la diversidad. Como si lo que estuviera en juego no fuera la salvación de Dios, sino el cómo nos damos mutuamente una satisfacción.