más madera para Dios
octubre 17, 2011 Comentarios desactivados en más madera para Dios
La espiritualidad transconfesional suele congeniar con el antiguo ascetismo. Así, unos cuantos de los creyentes del buen rollo están convencidos que el esfuerzo ascético, el hecho de desprenderse de eso que está en ti pero no te pertenece, conduce inevitablemente a Dios o a su variante transconfesional, a saber, la buena vibración. Se trata pues de quedarse con lo esencial, con aquello más íntimo, más elemental de uno mismo, lo cual, se supone, es el aliento mismo de la divinidad. Se trata, en definitiva, de adelgazar. La dieta, una vez más, como metáfora. Sin embargo, cristianamente no hay otra ascesis que la de Dios mismo. Es él quien se adelgaza, no el hombre. En cualquier caso, si un cristiano decide soltar lastre no es porque pretenda ser uno con el dios de las cimas, no es porque quiera elevarse por encima de esa miseria que nos cubre por entero, sino porque uno no puede dejar de empobrecerse cuando se pone en manos de esos pobres con los que Dios se identifica. Y es que para el evangelio la puta que abraza a su cliente por compasión está más cerca de Dios que quienes pretenden elevarse hasta su altura.