los pobres son unos hijos de puta (y 2)
octubre 28, 2011 § Deja un comentario
Ponerse en manos de los pobres es ir al matadero. La pobreza embrutece y los antiguos estaban cargados de motivos para molerlos a palos: un pobre está más cerca de los perros que de la vida elevada de los dioses. Debes tratarlo como a un animal, si no quieres que te salte a la yugular o, por si aún no nos había quedado lo suficientemente claro, a la yugular de tus hijos. Por eso un cristiano honestamente solo puede ponerse en manos de los pobres como Dios mismo se puso en manos de los hombres, a saber, como aquél que está dispuesto al sacrificio. Cualquier otra intención será tan loable como ingenua. Y es que el negro de Pedro Claver, el hijoputa que le dejó morir de hambre… porque se comía el pan destinado al esclavo de los esclavos, solo podrá redimirse de su miseria bajo el amparo del perdón imposible de su víctima. No es causal que este perdón solo pueda ofrecerlo quien coincide al final con la nada de Dios.