king David

noviembre 5, 2011 § Deja un comentario

No deja de ser curioso que en el AT aquellos marcados por Dios sean, por lo común, hombres moralmente débiles, imperfectos, a veces hasta abyectos. Por ejemplo, el rey David. O también Moisés. La moraleja es casi inmediata: incluso los que han encarado a Dios pueden darle la espalda. No hay, pues, experiencia de Dios que pueda garantizar de una vez por todas que estamos del lado de Dios. La posibilidad de la traición se encuentra en cualquier caso ahí, dispuesta a ponernos en nuestro lugar. Dios siempre más allá, incluso de nuestra mansedumbre. Nada que ver, por tanto, con esa concepción tan común que entiende que los hombres de Dios son una especie de gusiluces de la bondad. Y es que una bondad de este palo, por muy balsámica que sea, probablemente tenga más que ver con nuestros hábitos que con Dios. Pues si te pasas el día mirando al sol es muy difícil que no acabes con la cara iluminada.

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