the end
noviembre 6, 2011 § Deja un comentario
Al final ¿qué? ¿Qué podemos esperar al fin y al cabo? ¿La realización de nuestros deseos? Pero no parece que aquí se juegue nada último, pues una vez hemos satisfecho nuestra inclinación ¿acaso no encontramos siempre algo a faltar? ¿Acaso no nos preguntamos, extrañadamente, si eso es todo? ¿Deberíamos aceptar, por tanto, que al final uno se muere y ya está? Quizá. Pero puede que este quizá tan solo pueda tragárselo quien no ha visto morir a sus hijos de un tiro en la nuca o en las cámaras de gas. Esta es, pues, la cuestión y no otra: al final qué. Sin embargo, una cosa es preguntárselo entre las cuatro paredes de un hogar y otra en medio de infierno. Y quizá sea por eso que quienes vivimos una vida más o menos garantizada difícilmente podemos admitir que esto del evangelio sea una buena noticia solo para los pobres.