teoría de la relatividad general

noviembre 9, 2011 § Deja un comentario

Cualquiera que haya vivido lo suficiente se dará cuenta de que las cosas nunca se dan tal y como se nos muestran en un momento dado. O por decirlo de otro modo, que las cosas nunca son o blancas o negras. Así, por ejemplo, incluso en el amor más incondicional podemos encontrar los materiales del resentimiento. Y si podemos encontrarlos es porque el amor solo puede darse encubriendo el resentimiento que, por eso mismo, preserva. Ahora bien, si esto es cierto, entonces el resentimiento es la posibilidad siempre latente del amor. Heráclito sigue pisando fuerte, pues. La mayoría creemos fácilmente que si podemos ver las cosas que vemos es porque la luz las ilumina. Pero lo cierto es que si podemos ver cosas no es tanto porque la luz las ilumine, sino porque esas mismas cosas se resisten a la luz. Todo se encuentra, pues, atravesado de una radical ambigüedad. Es por esto que Protágoras dijo aquello de que el hombre es la medida de todas las cosas. Es el hombre el que decide, al decir de algo que es tal cosa o tal otra, con cuál de los dos lados se queda. Así, si vemos una botella a medias como una botella medio llena es porque decimos que lo está. Ahora bien, Platón, teniendo en cuenta esto mismo, supo llegar más lejos al defender aquello de que si, en cualquier caso, podemos discutir el carácter justo de una decisión aparentemente justa y, por tanto, verla como no del todo justa… es porque, en última instancia, esa decisión se encuentra sometida a la exigencia de ser absolutamente justa, esto es, justa sin discusión, exigencia que, por otro lado, al encontrarse siempre más allá de cualquier decisión más o menos justa, se revela como la única justicia real. Pero esto ya supone volar muy alto.

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo teoría de la relatividad general en la modificación.

Meta