furor iconoclasta
noviembre 19, 2011 § Deja un comentario
¿Qué podemos hacer con nosotros mismos –qué dominio de sí cabe alcanzar– donde nos hemos quedado sin imágenes de aquello radicalmente otro? Y es que acaso uno pueda enfrentarse mejor a uno mismo, a lo que debe ser negado de sí mismo, si puede atribuirlo a un espíritu maligno en vez de tener que entenderlo como ese íntimo impulso que bien pudiera coincidir con lo que uno es en verdad.