regar un árbol seco

noviembre 26, 2011 § Deja un comentario

¿Cómo entender el gesto cristiano? Según cuenta Primo Levi en si esto es un hombre, algunas de las internas, aun cuando se dieran perfecta cuenta de cuál iba a ser su final, seguían lavando a sus crías como si nada hubiera cambiado. ¿Se trata de una ilusión, de las típicas cosas que uno suele hacer cuando prefiere negar la evidencia? Posiblemente. Sin embargo, cabe también que se trate de otra cosa: del deber de cuidar de esa vida por encima de todo. Sin duda, el gesto de esas madres se muestra a ojos del mundo como regar un árbo seco, como algo ciertamente inútil, por no decir absurdo, pero acaso no haya otra libertad para el hombre que la que procede del mandato imposible de un Dios invisible. Pues es solo gracias a esos gestos que el mal queda incomprensiblemente en suspenso o, como se dice en cristiano, sub iudice, en vez de revelarse de una vez por todas como esa última palabra que parece ser.

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo regar un árbol seco en la modificación.

Meta