rodilleras
noviembre 29, 2011 § Deja un comentario
El primer capítulo de la serie que Kieslowski dedica al decálogo nos da una pista de lo que pueda ser una oración. El hombre, tras la muerte del hijo, no puede hacer otra cosa que doblegarse. La cuestión es ante qué. Y lo que filma Kieslowski es, sencillamente, la verdad del monoteísmo, a saber, que quien permanece de rodillas ante Dios –quien se encuentra sometido a su realidad– permanece ante la imagen inerte de Dios, ante su silencio. Como si solo pudiera en verdad dirigirse a Dios quien sufre la altura de un Dios que abandona a sus elegidos. Como si, al fin y al cabo, no fuéramos otra cosa, ante lo inevitable de la muerte, que este permanecer a la espera de un Dios cuya existencia ni siquiera podemos honestamente suponer.