casi elemental
noviembre 30, 2011 § Deja un comentario
No deja de ser curioso que quien cuida de sí mismo no se preocupe demasiado de sí mismo. Quien cree que su valor depende de que su figura o su carácter se correspondan con lo que marcan los cánones, difícilmente podrá soportarse cuando su figura o su carácter no coincidan con lo esperado… cosa que, por otro lado, es lo habitual. Como si al cabo una cierta libertad de espíritu, ese socrático dominio de sí, solo pudiera darse a quien, habiendo dejado de mirarse al espejo para saber quién es, se encuentra más allá de sí mismo, enajenado de toda inmediatez, por obedecer a una demanda insatisfacible. Quien cuida de sí mismo no suele, pues, encontrarse allí donde está. Tenía razón Northrop Frye cuando decía que no hay más que dos tipos de personajes literarios: los que están a favor de la búqueda y los que no. O por decirlo de otro modo, lo que siguen buscando aun cuando encuentren y los que creen haber encontrado lo que solo pueden retener y, por consiguiente, tirar.