Parménides

diciembre 6, 2011 § Deja un comentario

¿Qué cabe decir de la realidad? Pues que podemos verla, tocarla, olerla… La realidad es la realidad de las cosas, de todo aquello que podemos traernos entre manos. Al menos eso es lo que diríamos con un mínimo de sentido común. Por eso resulta cuanto menos chocante que Parménides dijera aquello de que la realidad como tal nunca puede ser objeto de nuestra sensibilidad; que toda apariencia es el encubrimiento de una realidad de la que tan solo podemos saber aquello que todo decir algo de algo —todo logos o razón— da por descontado: que es una, imperecedera, ilimitada. Esto es, que no es cosa en absoluto. De aquí a decir con Platón que de la realidad como tal solo podemos tener una idea hay un paso. Ahora bien, lo cierto es si podemos ver las cosas como esas cosas tan reales de ahí afuera es porque su realidad sigue siendo algo pendiente, porque, en definitiva, la realidad, aquello definitivo y en verdad otro de las cosas que vemos ahí afuera es aquello que siempre queda por ver en nuestra visión de las cosas. Luego dirán que no hay más cera que la que arde.

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